miércoles, 6 de febrero de 2013



Salvador Rodrigo en Libro
“Gente que hace escuela”


El libro Gente que hace escuela, un ambicioso proyecto editorial de Banesco Banco Universal y Artesano Editores que reúne 32 historias de venezolanas y venezolanos que han dedicado su vida a formar y abrir horizontes en ámbitos tradicionales y no tradicionales del hacer y del saber.

Juan Carlos Escotet Rodríguez, presidente de la Junta Directiva de Banesco, expresó que “Gente que hace escuela se propone indagar en ese intangible que es la sensibilidad del pedagogo. Cada una de las treinta y dos entrevistas que conforman este libro se propone aproximarse al secreto, entrever lo que hay dentro de esa nuez personal, que es la historia de vida, la vocación, la convicción presente en venezolanos de todas las regiones, que han escogido un modo de vivir: compartir lo que saben con los demás”.

En palabras de Antonio López Ortega, Gente que hace escuela es la construcción de una cartografía de las almas, “de los seres que sueñan, imaginan y, por lo tanto, construyen o cambian realidades. Un país de rostros humanos, un país de potencialidades, un país de lo que podemos generar cuando los consensos nos alcanzan”. Según López Ortega, los destinos que se relatan son modélicos porque cada uno de estos personajes “optó por la vida, por el crecimiento, por la obra, por la necesidad de trascender su tiempo y asomarse a una dimensión ultraterrena, que es el afán último de la condición humana”.

Se trata de venezolanos y venezolanas, ya sea nacidos en nuestra tierra o que vinieron a hacer de este su país, como Nelson Méndez (chef experto en cocina amazónica); Hong Ki King (pionero de la práctica del tae kwon do); Salvador Rodrigo (fundador Niños Cantores de Villa de Cura); Arriz Domínguez (profesor y cultor apureño); Rolando Hernández (dermatólogo, escritor e investigador); Nalúa Silva (antropóloga); Nina Nikanorova (instructora de ballet); José Antonio Pereira (educador); Oswaldo Brito (médico y artista popular); Rodolfo Briceño (bombero y médico), Franklin Rojas (ambientalista y presidente de Provita); Luis Ugalde (educador y ex rector de la UCAB); Olga Camacho (cultora del tambor coriano); Jesús Aguilera (cultor y preservador de los toros coleados); Gustavo Salas (líder del movimiento cooperativo larense); Alejo Hernández (productor agropecuario); John William Páez (dirige una academia infantil de fútbol); Ivonne Carnevali (fundadora de la Escuela de Turismo); Gerry Weil (músico y formador de generaciones de jazzistas); Ligia de Gerbasi (fundadora de la Escuela de Vecinos); Domingo Rogelio León (experto en literatura oral); Milton Martínez (empresario); Fernando Cervigón (fundador y director del Museo Marino); Carmen Teresa Morillo de Montesinos (enseñanza musical y la promoción cultural); Irma Rosa Espinoza (artesana y alfarera); Luis Hernández Contreras (abogado, músico, historiador y literato); Francisco González Cruz (fundador y actual rector de la Universidad Valle del Momboy); Catana Flores (artista, elabora vitrales con productos reciclados); Céfora Contreras (fundadora del Ateneo José María Vargas); Esteban Graterol (docente en música tradicional afrovenezolana), Lía Bermúdez (artista y promotora cultural) y Domila Echeto (educadora de origen wayúu).

El libro surgió de la idea de identificar ejemplos sociales que están más allá de alguna coyuntura histórica. Se quiere destacar a personajes que, en medio de las dificultades, formaron o legaron conocimientos a los otros.


EL DIRECTOR CORAL COMO EDUCADOR MUSICAL

Por GUILLERMO ROSABAL*

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El reto de la dirección coral en la época contemporánea
Quizás siguiendo el patrón del director orquestal virtuoso heredado desde el siglo XIX, a menudo los directores corales contemporáneos parecen tener como único objetivo de su trabajo preparar minuciosamente la ejecución artística de una obra musical. Por ello, a primera vista, parece razonable que los jóvenes estudiantes de dirección coral acostumbren invertir una cantidad de tiempo considerable en el perfeccionamiento de su técnica del gesto, análisis exhaustivo, y memorización de la partitura que tienen en sus manos.
Lo anterior no parece objetable desde el punto de vista estricto de la  responsabilidad de un director como intermediario entre la partitura y el instrumento para darla a conocer al público: el ensamble coral. Sin embargo, en vista de la gran  diversidad de ensambles corales en la sociedad contemporánea (escolares, juveniles, universitarios, comunales, entre otros), la amplia gama de bagajes y expectativas de los coristas (músicos profesionales o aficionados), es coherente replantear el papel del director coral en función de este panorama. Más que un virtuoso, o si se quiere, un dictador, o líder autoritario que maneja una masa coral en función de un montaje artístico, parece más coherente que el director se desempeñe también como un educador que promueve el crecimiento vocal y musical individual y del ensamble, al mismo tiempo que da forma, junto a sus coristas, a una obra musical.
Sea cual sea el enfoque de la profesión del director, su responsabilidad  es crucial. De hecho, una presentación pública de un coro reflejará la efectividad del director tanto como maestro y como técnico de ensayos. Según el director coral estadounidense Lloyd Pfautsch, “los sonidos de su coro serán un testimonio de su capacidad de transferir su conocimiento, aumentar y refinar sus técnicas pedagógicas, generar y mantener en los cantantes la dedicación a las disciplinas vocal y musical, dar forma a las sutilezas silábicas y melódicas, expandir el conocimiento y destrezas técnicas del coro, y de guiar al grupo a la ejecución artística” (Decker y Herford, p. 91). Por lo tanto, es válido pensar en el concierto, no debe ser un fin en sí mismo, sino más bien una fase dentro de un proceso que es tanto educativo como artístico.

Naturaleza y valor del canto coral

No se quiere afirmar aquí que el ensamble coral no haya sido hasta ahora  un contexto de aprendizaje. Por el contrario, éste provee a las personas la oportunidad de involucrarse en el proceso de hacer música de acuerdo con estándares y tradiciones de diversas prácticas musicales, así como la oportunidad de auto realizarse dentro  de esta participación, por medio del desarrollo de destrezas vocales, auditivas, cognitivas, psicológicas, y sociales. Más específicamente, podemos formular el valor del canto coral como experiencia que implica beneficios en diferentes ámbitos:
Primero, la experiencia coral es un fenómeno fisiológico,  que depende, en primera instancia, del instrumento musical de viento, íntimo y personal, que se encuentra dentro de cada persona -la voz 2 - y del sentido de la audición. El canto coral también involucra cambios físicos y psicológicos que responden a eventos emocionales: se presentan cambios en el pulso, la respiración, la adrenalina, así como el flujo 3. (Robinson y Winold, p. 4).
En segundo lugar, hacer música por medio del canto coral es una forma de ser en el mundo 4, de relacionarse por medio de la voz con otros hacedores de música, y con la audiencia. En el acto de hacer música coral, personas que son aparentemente diferentes, se relacionan con otras personas por medio de sonidos y desarrollan una conciencia participatoria, un sentimiento de unidad. En este sentido, la experiencia coral es un fenómeno sociológico.
Tercero, por medio de la recreación sonora de una partitura, el director, así como los cantantes, participan con el compositor en el acto creativo. Interactúan con una obra musical que a su vez refleja estándares y tradiciones de prácticas musicales que están histórica y socialmente enraizadas.
Finalmente, la experiencia coral puede ser el escenario de retos musicales.  Al resolver dichos retos, la musicalidad del cantante se incrementa, y esto eleva el autoconocimiento y la autoestima.5 
¿Adoctrinar o educar?

Si se define literalmente el papel del director coral según el significado del término en latín educare, que quiere decir “conducir hacia”, entonces la responsabilidad del director implica capacitar a sus cantantes para descubrir y aprender por sí mismos, en lugar de seguir instrucciones mecánicamente, a modo de adoctrinamiento. Esto significa que el director debe propiciar el pensamiento independiente por medio de técnicas de ensayo que sean efectivas y tengan propósitos específicos que vayan más allá que simplemente preparar al coro para presentarse en público.
Con el fin de llevar a cabo sus responsabilidades como educador, el director debe aspirar a: (a) comportarse como un líder, guía, y facilitador, dispuesto a utilizar su bagaje y carisma para trabajar con una diversidad de seres humanos, (b) encontrarse con el vasto repertorio de la literatura coral y preparar y manejar las  partituras a ser ejecutadas, (c) desarrollar técnicas vocales y corales que estimulen el desarrollo vocal individual y colectivo, (d) cultivar en los cantantes la flexibilidad y versatilidad comparable a la de los solistas, (e) propiciar la responsabilidad individual y el mejoramiento de sus destrezas musicales, y (f) comunicarse expresiva y efectivamente con el coro, promoviendo, de esta forma, la capacidad de respuesta de éste (Decker y Herford, p. 70).
Como educador, el director debe ser capaz de describir, explicar, ejemplificar y hasta corregir lo que desea que sus coristas canten, dándoles retroalimentación inmediata. Nunca debe dar por sentado que lo que le sea obvio para él, también será obvio para los coristas. Ellos merecen una explicación de  por qué algo es objetable, y por otra parte, cómo producir lo aceptable. 
Cuando sea necesario, el director debe servir como modelo, brindando demostraciones auditivas o musicales, mientras motiva a los coristas a aplicar las enseñanzas en situaciones o contextos similares. La transferencia de conocimiento debe ser hecha en forma creativa, es decir, no dictando recetas o meras fórmulas, sino transmitiendo herramientas adaptables y accesibles para inducir en los cantantes ciertas conductas fisiológicas, y mentales. Los cantantes, en cambio, deben ser creativos al aplicar lo que se ha aprendido por medio de retos vocales y musicales específicos, ante obras, y directores diferentes. 
Enseñar creativamente también implica experimentar con nuevas maneras de explicar, demostrar, y compartir. Las reacciones y respuestas de los cantantes ayudarán al director a decidir cuál de los nuevos métodos deben ser mantenidos para ser refinados, y cuáles deben ser descartados como inconsecuentes (Decker y Herford, p. 91). Lloyd Pfautsh nos recuerda que cualquier cosa que el director presente al coro, debe ser expuesto con entusiasmo y buena actitud, buscando desarrollar la imaginación activa, de forma que se pueda comunicar con el ensamble en diferentes formas

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TEATRO TERESA CARREÑO

TEATRO TERESA CARREÑO





















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martes, 5 de febrero de 2013


109 años de Fe
PEREGRINACIÓN 2013

Niños Cantores de Villa de Cura
El pasado jueves 31 de enero se dio inicio a la tradicional Peregrinación a la gruta de la Virgen de Lourdes en Villa de Cura. Un acto de fe que arriba a sus 109 años ininterrumpidos y donde convergen miles de peregrinos que llegan de diferentes regiones del País.

El día Jueves 31 a las 9:00 am se celebro la misa de los niños, donde las escuelas de la ciudad asisten, la celebración eucarística estuvo animada por una selección del Coro Principal de los Niños Cantores de Villa de Cura. Ese mismo día a las 6:00 pm arribaron a la gruta cientos de peregrinos quienes marcharon desde el sector los Colorados hasta el Santuario Mariano.

Coro de Niñas
La tradicional llegada de los Peregrinos de la Sierra del Sur con la bajada desde el Calvario, estuvo encabezada por el Obispo de la Diócesis de Maracay, Rafael Conde y el Párroco Salvador Rodrigo, quien con la cruz en hombros recorrió la calle comercio de Villa de Cura hasta la gruta donde se dio continuidad con la misa para luego en la noche arrancar la procesión de antorchas por las calles de la Ciudad. Así mismo el Sabado para concluir el domingo con la Misa de los Matrimonios que estuvo engalanada con la actuación del Coro de Niñas y el Coro Principal de los Niños Cantores de Villa de Cura, acompañados en el Órgano por el Maestro Francisco Rodrigo.
Maestro Francisco Rodrigo

La Peregrinación 109 con el lema “Dichosa tu que has creído” concluyó con la procesión por las calles de Villa de Cura del Santísimo Sacramento donde miles de familias Villacuranas acompañaron, junto al sonido de la banda de la Escuela de Música Angel Briceño, la mayoría perteneciente a los Niños Cantores de Villa de Cura, las voces de los Peregrinos el "Ave, Ave María".

Escuchanos